“Volví a recoger el guante”

Martes 20 de agosto de 2019 | 07:00hs.
La vida de Matías Giménez parece sacada de una película. Criado por sus abuelos en Apóstoles, a aquel gurí se le presentó la posibilidad de llegar al fútbol profesional y no la desaprovechó. Fue un carrera de mucho sacrificio y vaivenes. Desde la emoción de alcanzar la gloria en Boca compartiendo cancha con Juan Román Riquelme, hasta su desafortunado paso por Deportivo Armenio, donde decidió distanciarse del profesionalismo en el 2017. A Mati le sobran capítulos y, como si fuera poco, ya se apronta a escribir uno nuevo, quizás el más importante. 
Es que el apostoleño de 34 años volvió a la carga y el pasado mes de julio firmó contrato con Dock Sud, equipo que milita la Primera C. Un nuevo amanecer impulsado por su círculo más íntimo y con un objetivo claro: volver a los primeros planos. 
“Más allá de que es una categoría bastante dura, la verdad es que estoy contento porque vuelvo a estar donde siempre la pasé muy bien”, remarcó el mediocampista en diálogo con el programa Más en Radio de Radioactiva 100.7. “Era algo que tenía pendiente y se dio la posibilidad. Estoy haciendo el curso de técnico también, preparándome para futuro...pero no había definido si colgaba los botines”, agregó. 
“En Deportivo Armenio (2016-17) se portaron mal conmigo y por eso había dejado un poco el fútbol de lado. A veces el basureo en el ascenso te genera un poco de malestar y en ese momento me sentía así”, explicó en referencia a un retiro que parecía inminente. 
“Los sábados siempre jugaba en Delta FC, club de Benavídez, con ex jugadores como Walter Erviti, Leo Rodríguez, Eduardo Tuzzio; ellos me impulsaron para volver al ruedo, me vieron con buen estado físico. Otros amigos me dijeron que todavía no tire la toalla, que quedaba un montón y bueno, volví a recoger el guante. Mis hijos también fueron clave, querían verme jugar”. 
“Así empecé en el Docke, el profe me invitó a entrenar y me dio la posibilidad de definir si volvía o no. No estaba convencido, pero las ganas la fui recobrando en los vestuarios”, agregó. 
“Es la puerta que se me abrió para empezar desde abajo de nuevo, las cosas van a costar porque nunca es fácil para un jugador llegar al objetivo; siempre tenés que atravesar algo para alcanzar lo que uno se pone en la cabeza. Dock Sud estuvo a un paso del ascenso la temporada pasada y me convencieron los dirigentes. Les dije que sí, le dí para adelante”. 
Matías Giménez se desempeña como volante por afuera, una posición que demanda estado físico, punto que el misionero espera superar sin engañarse con toda la experiencia adquirida hasta la fecha. 
“Más allá de la genética, el futbolista tiene que ser profesional y hoy en día mucho tiene que ver el físico. Los mejores juegan afuera del país y creo que el fútbol de acá ha decaído, los partidos son parejos y friccionados”.
“Con respecto a la edad hay que saber cuidarse, entrenar y alimentarse, además de dormir bien. Porque así como se te abren las puertas grandes del fútbol, también se te presentan otras opciones y hay que ser conscientes. Saber que el fútbol es un momento y si no sos vivo y no hacés tu diferencia, la vas a pasar mal. Pasás los 30 años y para el fútbol ya sos grande”, remarcó. 

Los estudios, otra deuda saldada
Con el tiempo a disposición en estos últimos dos años, Giménez aprovechó para saldar una cuenta pendiente: los estudios secundarios.
“Era algo que había quedado en el camino. Cuando me vine a Buenos Aires desde Apóstoles no tenía los recursos económicos para seguir estudiando, venía de una familia muy humilde. Había empezado en la Epet 5 y cursé hasta tercer año. Era un poquito vago, lo tengo que reconocer (entre risas), pero después se me abrió la posibilidad linda de venirme a probar a Boca y no la quería dejar pasar; había temor de mis abuelos de que me venga a Buenos Aires, pero tuve la suerte de que me dejaron, costó convencerlos”.
“Una vez acá se me complicó, pero hace un año y medio que estoy estudiando en un instituto acelerado. Hay que cerrar etapas de la vida que habían quedado pendientes. Nunca es tarde para estudiar, es cuestión de animarse y darle para adelante”, señaló el ex Boca.
“Antes era vago porque tenía tiempo de leer y no lo hacía. El exigir a mis hijos los estudios y predicar con el ejemplo es lo que me hizo cambiar. Hoy en día les recomiendo a los chicos que ante todo está el estudio porque si en el fútbol no pueden llegar, el estudio le indicará un mejor futuro”, cerró.

FICHA

  • Nacimiento: 23 de diciembre de 1984 (34 años) en Apóstoles
  • Estatura: 1,81 metros.
  • Posición: mediocampista.
  • Debut profesional: 16 de agosto de 2003 en un Tigre 3 - Talleres de Remedios de Escalada 0 (Primera B Metropolitana).

    Clubes: 
  • -Tigre (2002 -2009) 
  • -Boca (2010, 2011 y 2012) 
  • -San Lorenzo (2011) 
  • -Belgrano (2012)
  • -Huracán (2013)
  • -Olimpia de Paraguay (2013-2014) 
  • -Rionegro Águilas de Colombia (2014-2015)
  • -Argentinos Juniors (2015 -2016) 
  • -Deportivo Armenio (2016-2017)
  • -Sportivo Dock Sud (2019)
  • Palmarés: Primera B Metropolitana con Tigre (2004/05) y Torneo Apertura de Primera División con Boca (2011)

La posibilidad en el fútbol misionero

Nunca me llamaron del fútbol misionero pero hablaron cosas que me llegaron a los oídos; la gente siempre tiene la posibilidad de hablar porque es gratis. En el ambiente del fútbol todo se sabe. Después de Armenio, en su momento Crucero del Norte tenía todo para llevarme, pero las malas lenguas llevaron a que no me consideren y apostaran por otro. Iba a ser una alegría muy linda en lo personal ir a jugar a mi provincia, en un club que es muy importante, pero no tengo rencor, no se dio. Tuve que esperar y estaba con tiempo, me puse a estudiar y a hacer cosas para ocupar el tiempo hasta que se me abrieron estas puertas más allá de mi edad. Hoy el fútbol me encuentra más maduro”.

Su relación con Apóstoles

Fui a pasar Año Nuevo a Apóstoles, hace mucho no iba.Tuve la desafortunada suerte de perder a mis abuelos que fueron los que me criaron y guiaron, eso llevó a que no quisiera ir porque algo me iba a faltar. Pero mis tíos y mi madre insistieron hasta que me animé. Al principio fue un poco fuerte porque mis abuelos fueron como mis padres. Apóstoles es una hermosa ciudad, ha crecido mucho, me puso contento ir a mis pagos, andar descalzo y sin remera, como siempre lo hice de chico, ‘cabezudeando’”.

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