Universitarios redefinen los hábitos de estudio en medio de la cuarentena

Lunes 6 de abril de 2020
Por Emmanuel López Del Valle

Por Emmanuel López Del Valle politica@elterritorio.com.ar

Despertador a las 6, desayunar, ir a la facu para asistir a clases, estudiar, armar resúmenes para el parcial, juntarse con compañeros y seguir con la preparación del examen final hasta altas horas de la madrugada. Todo eso forma parte de la rutina diaria de cualquier estudiante universitario. Pero esa cotidianeidad se interrumpió.
Es que tras la declaración de la emergencia sanitaria para frenar el avance del Covid-19, primero en la provincia y luego a nivel nacional, la Universidad Nacional de Misiones (Unam) determinó la suspensión de las actividades presenciales y administrativas de manera inmediata. Miles de estudiantes pudieron retornar a sus municipios, mientras que otros eligieron quedarse en los albergues con los que cuenta la casa de altos estudios, ya que consideraban que el confinamiento iba a durar poco. En total, unos 1.600 alumnos quedaron en Posadas, Oberá y San Pedro.
Con la extensión de la cuarentena se generó incertidumbre en los estudiantes ya que no se sabe cuándo se retornará a la habitualidad de las clases presenciales. Sin embargo, y ante esta situación, algunas facultades acuden al aula virtual para avanzar en el ciclo lectivo, una modalidad novedosa tanto para los universitarios como los docentes. En este sentido, muchos de ellos debieron redefinir las modalidades de estudios. Otros jóvenes, en cambio, aprovechan el tiempo para seguir con el estudio para exámenes finales o ponerse al día con lecturas de géneros ajenos al académico.

Cotidianeidad interrumpida
“El cese de las actividades fue muy repentino. Rápidamente, uno tiene que tomar la decisión, sabiendo que no hay certezas de cuándo uno volverá. Elegí quedarme, porque en Posadas tengo más facilidades para acceder a los materiales de estudios”, contó Lucas Miño, estudiante de la licenciatura en Economía y oriundo de Jardín América.
Sus días de confinamiento los vive en el albergue universitario, en inmediaciones del Campus de la Unam, en Miguel Lanús. En la víspera de la disposición de Nación, convivía junto a otros ocho compañeros. Pero ahora quedó solo en la casa, ya que los demás optaron por regresar a sus localidades.
Luego, contó: “Hacía días que habíamos comenzado con la cursada, pero todo eso se interrumpió. Los profesores no sabían qué iba a pasar. Nosotros los estudiantes tampoco. Estábamos preocupados porque nadie quería perder las lecturas ni el cuatrimestre”.
Por su parte, Ruth Sotelo (18), oriunda de Río Negro, explicó que regresó a la tierra colorada para empezar con la cursada del segundo año de Trabajo Social. “Al principio no podía creer lo que estaba pasando y pensé que se iba a resolver pronto. Cuando dijeron que se alargaba, empezó el replanteo de cómo sobrellevar los días y las semanas. Uno se preocupa primero por cómo vivir y luego de la rutina. Después que tenés resuelto eso, te preocupás por lo otro y te arreglás”, narró la joven que también vive en el albergue detrás del Campus.
Mientras que Víctor Bóveda (23), quien es estudiante de la licenciatura en Genética y oriundo de San Vicente, dijo a El Territorio que luego de la declaración del aislamiento obligatorio, el albergue que tiene el municipio en Posadas decidió cerrar. “Nos comunicaron a los 25 chicos que vivimos ahí que teníamos que desalojar. Nos argumentaron que, tras el cierre, también se iba a fumigar por el dengue. En apenas unas horas tuve que volver a San Vicente”, expresó.
Agregó que, en la antesala del aislamiento, “estaba preparando un examen final, que al día siguiente rendía. Era el tercer llamado. No pude rendir porque se suspendieron las mesas. Primero había mucha incertidumbre pero luego, desde la facultad, nos avisaron que todos los exámenes se postergaban, aunque aún no hay definiciones”. 

Rutinas cambiadas
Asistir a clase, ir a la biblioteca y leer, o juntarse con compañeros para avanzar en lecturas o prácticos quedó atrás. La modalidad presencial migró hacia plataformas digitales, como el aula virtual.
Las consultas ya no son personales, sino vía WhatsApp o por correo, que implicó un proceso de adaptación. “Todo esto es nuevo y nadie lo vivió alguna vez”, coinciden los alumnos de la universidad pública.
“Con el paso de los días, las diferentes facultades fueron tomando las medidas y organizándose para que las clases, de alguna manera, pudieran continuar. Los primeros días fueron difíciles, porque uno no está acostumbrado a estudiar todo el tiempo en la casa. De a poco se va adaptando”, narró Lucas.
“Destino cuatro horas por día, dos a la mañana y dos a la tarde para avanzar con las lecturas de las cuatro materias que curso virtualmente. Ahora estoy más tiempo frente a la computadora y hay que estar muy atento, de tener todo a mano, los apuntes, la calculadora, de contar con elementos para grabar lo que digan los profesores, de contar con ciertas aplicaciones que facilitan el estudio y tener garantizado el acceso a internet”, explicó. 
Además de las lecturas, la comunicación virtual es clave en tiempos de confinamiento. Mediante los grupos de WhatsApp con compañeros y profesores, se atienden a las dudas. Reconoce que se descartó la posibilidad de comunicarse a través de videollamadas, “ya que en el interior no hay buena señal de internet y eso es una dificultad para muchos compañeros, que tal vez no cuentan con los mismos recursos”.
El caso de Ruth es distinto, ya que inició el año sin materias pendientes de primer año de Trabajo Social. “Me hubiera gustado tener algún final para rendir y tener una actividad, de estar pendiente de ello. Me gustan los horarios y la rutina, saber que tengo que estudiar para tal materia, pero ahora no tengo nada de esto”, reconoció.
En la víspera del inicio de las clases, que en la Facultad de Humanidades todavía no empezó, la joven indicó que se conformaron grupos de WhatsApp con algunos docentes y se comparte allí algunos materiales correspondientes al segundo año de la carrera.
“Cada vez que mandan algún texto, los leo inmediatamente. Busco estar al día. Y una vez que termino, me tomo una licencia y sigo con otro tipo de textos, ya sean históricos y de ciencia ficción que son los que más me agradan y me permiten sobrellevar el tiempo”.
Víctor, por otro lado, manifestó que dejó por unos días las lecturas relacionadas a la genética y, en la segunda etapa de la cuarentena, retomó. Aprovecha para leer sobre otras temáticas que son de su agradado, como la historia, economía y la política. 
Más tarde, reconoció: “Extraño la cursada, pero lo positivo que generó todo esto es que tenemos más tiempo y estamos en nuestras casas. Son horas que tenemos que dedicar al cien por ciento al estudio”. 

Incertidumbre a la vista
Por el distanciamiento social, muchas de las actividades presenciales no retornarán a corto plazo, entre ellas, las clases áulicas en la universidad.
“Todos los días todos nos preguntamos qué pasará. El universitario se pregunta si se podrá retomar esa rutina. Es un año distinto, sin lugar a dudas, pero creo que nos tenemos que acostumbrar a las nuevas rutinas, de estar encerrados”, manifestó Ruth.
Lucas, en tanto, expresó: “Se acercan las Pascuas y son fechas en las que uno viaja. Esta vez me tocará estar lejos de todos mis seres queridos. Si bien hay una comunicación constante a través de las redes sociales, no es lo mismo. Es angustiante saber que estás solo. Pero es lo que nos toca pasar para aquellos que vivimos en otra ciudad”, sostuvo.
“En algunas charlas con mis compañeros, consideran que el año está perdido. Hay otros que se frustran porque no saben qué pasará con las cursadas y los exámenes finales. Sabemos que estarán las clases online, pero no sabemos cómo se organizará eso, sobre todo, porque hay muchos compañeros que son del interior y no tienen acceso a internet o a una computadora. Y más aún que, en el caso de genética, tenemos que hacer ensayos en los laboratorios. Es un contexto complejo, que no sabemos cuánto tiempo durará”, aseguró Víctor.
Por último, definió que “como estudiantes esto nos afecta, porque la vida universitaria es agitada, con preocupación, estrés con los finales, pensando en los parciales, los prácticos durante la cursada. Y ahora se suma el caos de esta pandemia y el no saber qué pasará, eso genera mucho estrés”.

Definen ayudas y el dictado de clases

Luego de oficializarse la prórroga de la cuarentena, desde la Unam avanzaron en medidas de contención y asistencia a los universitarios que viven en los albergues que, según el relevamiento realizado por la Secretaría de Asuntos Estudiantiles, son unos 1.600 jóvenes en Posadas, Oberá, Eldorado y San Pedro. Para ello, se destinan módulos alimentarios, que incluyen yerba, arroz, fideos, leche, azúcar, carne, harina, entre otros. Según contó Ronald Rojas, titular del área de Asuntos Estudiantiles, las entregas empezaron en la segunda semana de confinamiento y se apunta a que cada estudiante reciba un módulo por semana, tanto en Posadas como en el interior. En tanto, la rectora Alicia Bohren anticipó que las actividades presenciales en la Unam permanecerán suspendidas hasta el 12 de abril y aseguró que “muchos estudiantes decidieron quedarse para bajar los contenidos virtuales, dado que hay alumnos que provienen de localidades con escaso acceso a un buen sistema de internet”. Añadió que algunas facultades ya comenzaron con el ciclo lectivo, como Ingeniería, Ciencias Económicas y Ciencias Forestales, y que continúan las clases bajo la modalidad online. En tanto, la facultad de Ciencias Exactas comenzará el próximo 20 con la modalidad virtual. Y, en el caso de Humanidades y Ciencias Sociales, se determinó el inicio de actividades para el 30. Y adelantó que en los próximos días se analizará cómo quedará configurado el calendario académico para lo que resta del año, ya que gran parte de las actividades, como los exámenes finales y el inicio de las clases presenciales, quedaron suspendidas hasta nuevo aviso.


Un comienzo de clases que no fue

La suspensión de clases, originalmente en Misiones y luego a nivel nacional, llegó al Instituto Superior de San Pedro, donde se dicta la carrera de Técnico Universitario en Guardaparques, en plena mesa de exámenes y cursillo de ingreso, y tomó por sorpresa a jóvenes que llegan a San Pedro desde distintos puntos del país. Muchos de ellos atraviesan una experiencia bastante difícil a la que buscan adaptarse todos los días, utilizando herramientas que le permitan comenzar y avanzar con el ciclo lectivo 2020.
Algunos de los estudiantes pudieron volver a sus casas, pero a la mayoría ya no les dio tiempo al decretarse la cuarentena total. Tal es el caso de María Emilia Taroni (34), oriunda de Buenos Aires, quien se encuentra cursando el segundo año de la carrera. Como otros tantos, llegó a San Pedro hace 15 días para iniciar las clases el pasado 31 de marzo. Con la suspensión de clases presenciales, esta semana comenzó a recibir la bibliografía vía online. 
“El año pasado me fue muy bien. Este año, dada las circunstancias de la pandemia, como otros tantos,  no pudimos comenzar y no sabemos cuándo comenzarán las clases. Desde esta semana los profesores están enviando el material por internet. Y esto no es fácil. Yo tengo las comodidades para hacerlo, pero no todos mis compañeros tienen las mismas condiciones”, indicó la estudiante.
A diferencia de Taroni, quien hace un año alquila una casa particular, muchos acababan de instalarse en pequeños departamentos, tornando la situación aún más difícil, no sólo por no disponer de espacios, sino más bien por la falta de una computadora o de conexión a internet. Con el comienzo del ciclo lectivo nadie esperaba esta situación. Muchos llegaron para iniciar la carrera y otros tantos, avanzados, aguardaban por retomar la cursada.
 En lo que respecta al día a día, salir a la calle para realizar las compras genera un miedo en especial porque aún se nota entre algunos sampedrinos la falta de conciencia sobre la magnitud de la enfermedad y su alto grado de contagio. 
“Me da un poco de miedo salir, veo mucho a la policía haciendo los controles y eso me parece muy favorable para el cumplimiento del aislamiento. Estoy leyendo, tratando de motivarnos nosotros mismos porque no es como una clase presencial, donde el profesor te anima, tenés la parte práctica, estar en el jardín con un lindo lugar para estudiar. Nos cambió esa idea y nos adaptamos como podemos. Para sobrellevar el confinamiento hago yoga, me pongo clases de gimnasia online. No poder tomar mate con un amigo se extraña y se tornará más difícil”, comentó la estudiante.
Emilia no pudo comenzar formalmente el segundo año de carrera. Tampoco, realizar artesanías y venderlas, que utilizaba como medio económico para poder sustentarse; hasta el momento, vive de ahorros de trabajos anteriores.
“Dentro de todo, la puedo llevar. Es un esfuerzo para todos estar en esta situación. Con la facu abierta,  hacía comidas, vendía bizcochuelos, garrapiñadas como muchos otros alumnos que viven el día a día mediante las ventas a los demás compañeros y a los profesores, lo que ayudaba bastante. Ahora, ya no”, señaló Emilia.
En este sentido, gracias a la acción de Secretaría de Bienestar Estudiantil, de la Facultad de Ciencias Forestales, se contactaron y brindaron asistencia alimentaria a los jóvenes que estudian en San Pedro, decisión que fue valorada por los estudiantes. 

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