Todo el año es primavera en Portugal

Domingo 19 de mayo de 2019 | 10:00hs.
Vinos de primer nivel, la mejor gastronomía, playas, golf, siglos de historia, diversidad de paisaje y una cultura interesante se  unen a  la hospitalidad del pueblo portugués que, según dicen,  es uno de los más amables y sinceros de Europa.
Portugal es un destino que lo tiene todo. Las playas pueden ser visitadas todo el año ya que el clima siempre acompaña y posee alrededor de 3.000 horas de sol al año. Los paisajes no se quedan atrás, ya que sin recorrer largas distancias se pasa de una imagen a otra totalmente diferente.
Este hermoso país se encuentra en la península ibérica, en el extremo sudoeste de Europa y a pocas horas de cualquier capital europea. Visitar Portugal puede ser una excusa para también conocer las demás regiones turísticas europeas.
Debido a su ubicación, el clima varía bastante de una región a otra, ya que tiene influencia del relieve, la latitud y la proximidad al mar que proporciona inviernos suaves, especialmente en el Algarve, que una de las zonas más destacadas por sus fantásticas playas.
En las zonas de Porto y Norte de Portugal y Beiras, especialmente en las zonas más cercanas a España, los inviernos son más fríos, aunque las temperaturas son moderadas en comparación con el resto de Europa. Puede llegar a nevar en la zona de Serra da Estrela, donde se encuentra el punto más alto de Portugal continental (1991 metros) y se dan las condiciones para la práctica del esquí.
Los veranos por su parte son cálidos y secos, sobre todo en las regiones del interior (Nordeste trasmontano y el Alentejo), y en el litoral el calor es moderado por la influencia del mar.
El otoño llega con días soleados con temperaturas agradables, que cuando se producen al inicio de noviembre se conocen popularmente como “Verano de São Martinho” (Veranillo de San Martín), por la proximidad de la fecha en que se celebra ese Santo (el 11 de noviembre).
No hay que desmenuzar el almanaque buscando una fecha ideal para conocer Portugal. Todas las estaciones del año hay actividades para que el turista disfrute a lo grande. 

Sol europeo
Más de 850 kilómetros de playa para pasarla bien. La costa portuguesa está conformada por arena dorada y rocas que son salpicadas por las olas.  Quienes decidan que meterse al mar es obligatorio tendrán que hacer una parada en el Algarve, el destino de sol y mar más conocido de Portugal.
En el sudoeste alentejano (litoral  de Portugal) se encuentran playas casi salvajes, propias del litoral europeo mejor conservado, mientras que la región de Lisboa cuenta con las concurridas playas de la Costa de Estoril y un interminable arenal en la costa de Caparica.
Pero de norte a sur del país hay numerosas playas de bandera azul (galardón que otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y puertos que cumplen una serie de condiciones)  y con una variadísima oferta.

Ciudad Blanca
Lisboa recibe el nombre de Ciudad Blanca por la luz del sol que se refleja sobre el Tajo (río más largo de la península ibérica).
Se puede comenzar a conocer Lisboa por el barrio de La Baixa. Una recomendación es la Plaza de los Restauradores donde se encuentra el magnífico edificio del Hotel Edén. En esta plaza comienza la avenida da Liberdade, la más importante de Lisboa, que acaba en la Plaza del Marqués de Pombal, donde comienza la moderna ciudad.
A pasos se puede ver la Plaza del Rossio con el Teatro Nacional y su famoso café Nicola. Desde allí es muy fácil llegar a la Plaza de Figueira con sus pintorescas casas abuhardilladas y que ofrece unas buenas vistas del Castillo de San Jorge.
Estas tres plazas están muy cerca unas de otras, apenas a 100 pasos. De la Plaza Figueira sale la elegante calle peatonal Rua Augusta que, a través de un Arco de Triunfo, adentra en la Plaza del Comercio.
Desde la Plaza de Figueira se puede tomar un tranvía hasta el Castillo de San Jorge. A sus pies, se extienden dos barrios antiguos y pintorescos: la Mouraria y La Alfama. La Alfama es un antiguo barrio de pescadores con callejuelas que se deben transitar detenidamente, para poder admirar su belleza.
El Parque de las Naciones es también una parada obligatoria. En esta zona está el Casino de Lisboa y se puede admirar el colosal y moderno Puente Vasco da Gama, el mayor de Europa.
Dos joyas de la ciudad se encuentran en uno de los barrios más bellos de Lisboa: el barrio de Belén.
En este barrio el turista puede conocer el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Existe una ventaja de visitar Belém un domingo por la mañana, y  es que muchas de sus visitas son gratuitas.
En Belém también se encuentra el Puente 25 de Abril, el Monumento a los Descubrimientos, el Museo Nacional de Carruajes y sus famosos pastelitos, un mimo para el paladar. No son como los pastelitos argentinos, ya que los portugueses son una especie de canastitas rellenas. 

La ciudad de los vinos
Otra ciudad  vibrante y llena de historia es la de Oporto, que conserva su dimensión humana con sus barrios históricos, monumentos y fachadas de azulejo. Dio su nombre a un vino que se disfruta en todo el mundo y fue elegida en 2012, 2014 y 2017 como Mejor Destino Europeo, encontrándose en la lista de las catorce ciudades que hay que visitar al menos una vez en la vida, confeccionada por British Airways.
La avenida de los Aliados puede ser la puerta de entrada a Oporto. La  calle está repleta de edificios y caminando un poco se llega a  la Plaza de la Libertad, la más importante de Oporto. En su centro hay una estatua ecuestre del Rey Pedro IV.
Girando a mano izquierda se llega a  la estación de trenes San Bento, uno de los grandes tesoros de la ciudad. El hall está decorado con más de 20.000 azulejos en los que se relata la historia de Portugal.
Por la rúa das Carmelitas está la Librería Lello e Irmao, una librería que fue el escenario donde se filmaron algunas escenas en películas como Harry Potter.
Otro de los lugares históricos de Oporto es el Mercado do Bolhao, un lugar nostálgico donde muchos de vendedores exponen sus frutas y verduras como si por ellos nunca hubiera pasado el tiempo.
Cruzando el Puente de Luis I se llega a Vila Nova de Gaia, localidad vecina de Oporto donde están situadas las bodegas de vino de Oporto. Se puede realizar excursiones en barco por el río Duero y luego visitar algunas bodegas y degustar sus dulces vinos.

La naturaleza regala belleza
No todo es cultura e historia en Portugal. Lo que no puede dejar de hacer el viajero que llega a este espectacular país es disfrutar de sus hermosas playas.
La playa Dona Ana está muy cerca de Lagos, entre espectaculares acantilados rocosos y es  ideal para realizar buceo. Posee aguas cristalinas color turquesas y arenas doradas que la convierten en una auténtica playa de postal que ocupa los primeros puestos en la mayoría de los rankings de las mejores playas de Portugal.
Por otro lado, la playa da Marinha está ubicada en Carvoeiro, un pintoresco pueblo marinero del Algarve. Es una playa ideal para pasar el día en familia y disfrutar del snorkel, ya que cuenta con una espectacular fauna marina. Lamentablemente no posee ningún restaurante, sólo un pequeños bares.
El archipiélago de Madeira regala a la conocida Isla Dorada (Porto Santo) que cuenta con algunas de las mejores playas de Portugal, casi diez kilómetros de playas de arena fina y de color intenso conocidas por sus propiedades terapéuticas. Además en Porto Santo se pueden practicar variadas modalidades deportivas.
Y al hablar de belleza hay que hablar de la playa Do Guincho, salvaje e inmensa playa con muchísimo viento ideal para los amantes del Kitesurf más extremo. Se encuentra a seis kilómetros de Cascais, en la carretera camino a Sintra. Hay un camping muy cerca, donde se alojan la mayoría de los jóvenes y deportistas.
Para aquellos a los que les gustan los fenómenos naturales y la grandeza de la tierra, una visita a  las playas volcánicas de Punta dos Capelinhos les parecerá increíble. En este lugar el interior de la tierra ayudó a perfilar las playas volcánicas,  es decir, tiene mucho que ver el volcán de la isla de Faial en las Azores, un paisaje árido  donde simplemente bañarse ya es toda una experiencia. La última erupción del volcán dos Capelinhos fue en 1958, así que por el momento está todo tranquilo.

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