Solidaridad sobre ruedas: una caravana de amor

Domingo 15 de diciembre de 2019 | 05:00hs.
Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuksociedad@elterritorio.com.ar

Sin trineo, sin renos y por supuesto que sin nieve. Papá Noel llegó a la calurosa tierra colorada en motocicleta. Es que, para este grupo de viajeros que emprenden travesías en dos ruedas, el amor y las ganas de hacer el bien sobrepasan cualquier obstáculo.

Bajo un sol radiante y una sensación térmica superior a los 34 grados, una caravana de motociclistas recorrieron algunas calles de la ciudad de Posadas para llevar alegría, sonrisas y regalos a los niños del Hospital Pediátrico Fernando Barreyro.

“La sonrisa de los niños es impagable, vale todo el esfuerzo”, señaló Alejandro Melgarejo, presidente de la Asociación de Motociclistas de Misiones y organizador del evento, en diálogo con El Territorio.

La expresión resume en la palabra esfuerzo el calor sofocante que los invade al portar los abrigados trajes que caracterizan al dueño del Polo Norte. También engloba todo el trabajo de organización anterior a la partida de la caravana. Porque “esta es la tercera edición de la Papanoeleada y, a pesar de que siempre nos tocan días calurosos, somos muy bendecidos con esto. Nos preparamos con varios meses de anticipación”, señaló Alejandro, mientras se acomodaba la barba postiza.
El grupo comenzó a trabajar hace varios meses, prepararon un bono solidario para recaudar fondos y con ello, compraron los regalos. “Para este año compramos superhéroes y algunas muñecas. Pero como los superhéroes están muy en auge, estamos seguros de que todos los niños van a optar por uno de esos. Tratamos de elegir juguetes que sean uniformes y que ellos opten por el que prefieran”, señaló. Y al mismo tiempo agradeció la solidaridad de quienes colaboraron con el proyecto: “Además de eso, recibimos también muchas donaciones de distintos grupos y vecinos. Por eso tenemos tantos juguetes, de todo tipo y para todos los chicos”.

La caravana partió alrededor de las 18 del Parque Paraguayo y por el camino regalaron obsequios varios. Una vez llegados al Hospital Pediátrico, recorrieron los sectores de internación y oncología. También recambiaron los juguetes del sector de guardería que tiene el nosocomio, para que “todos los niños puedan divertirse, aunque sea un instante, y olvidarse de todo lo que pasan a diario”, señaló emocionada una de las moteras que acompañó la caravana.

Cumpliendo la consigna de llevar alguna prenda roja, la mayoría de los motoristas, hombres y mujeres por igual, yacían vestido con alguna prenda característica a la Navidad. Algunos, desafiando al calor, el sol y la humedad típica de diciembre, lucieron el típico traje de Santa Claus.

Se encargaron de vestir saco y pantalón abrigado, cinto, borcego, gorro, barba y hasta un bolsón de regalos cargado en la espalda. Otros tantos, prefirieron una vestimenta más autóctona y al saco lo convirtieron en chaleco, al pantalón en short y a las botas en zapatillas.
Incluso, entre los rojos y pomposos trajes navideños, una de las moteras eligió disfrazarse de duende, trabajadora del taller y ayudante del Papá Noel en la fabricación y el reparto de juguetes.

Además de elegir vestimentas típicas y reparar cuidadosamente la cantidad de regalos a obsequiar, para que ningún niño se quede sin recibir uno, algunos motociclistas también destinaron tiempo en la ambientación de sus vehículos al clima navideño.

En ese sentido, la moto que encabezaba la caravana, simulaba un trineo real. Con astas de renos y esquíes de madera, guirnaldas, brillo y hasta luminaria, Noelia y Luis trabajaron aproximadamente un mes para reacondicionar el vehículo y asistir a la causa solidaria. Y, de esa manera: “contagiar un poco esto del verdadero significado de la Navidad que tiene que ver con mirar al otro, ayudar y llevar amor a los rincones que más necesitan”, destacaron.

“Uno muchas veces no se da cuenta de lo afortunado que es en la vida. Esta es la segunda vez que participo de la Papanoeleada motera y lo hago porque los niños se lo merecen. Entrar al hospital y verlos atravesar situaciones tan difíciles y complejas, y saber que con nuestro aporte les brindamos un momento de alegría me llena el alma. Es indescriptible, cuando los ves agradecidos y sonrientes. Ahí te das cuenta de que todo esfuerzo valió la pena y que ellos se lo merecen”, señalaron Eva y Daniel, un matrimonio que desde Alem se sumó a la iniciativa. Compraron juguetes, juntaron donaciones y partieron rumbo a la capital provincial.

Como ellos, otros tantos moteros de distintos barrios de Posadas, Iguazú, Oberá, Aristóbulo del Valle, Alem, Candelaria, Garupá, Puerto Rico, Santa Ana y otras tantas localidades se sumaron a la iniciativa de llevar regalos. Y, con cada regalo también obsequiaron una cuota de esperanza y amor.

Al cierre de esta edición, el grupo de motociclistas terminaría de recorrer las instalaciones del hospital y partiría nuevamente en caravana rumbo al Cuarto Tramo de la Costanera de Posadas. Allí, junto a los payamédicos cerrarían una jornada a pleno.

Es que, a modo de discurso plural, todos repetían: “Por un momento de alegría de ellos, todo esfuerzo vale la pena”.

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