Restauró una moto de 1960 que hoy es la atracción del pueblo

Sábado 21 de septiembre de 2019 | 20:30hs.
“¿Vos sabés lo que estás haciendo?” le dijo el hijo a Favio Siviero (52), cuando éste decidió autorregalarse una moto del año 60 por el día del padre.

Favio no es mecánico, pero sí es un corajudo y curioso aficionado de Santo Tomé, que una vez más se animó a un desafío: restaurar una Zanella 125 de tres cambios del año 1960, modelo que fue uno de los primeros que Zanella fabricó en Argentina. La empresa Zanella en 1957 trajo importada de Italia la primera moto que era 100 cc.  Con la base de ese motor, se fabricó la 125 cc. “La mía es idéntica a la traída de Italia, pero con un motor un poco más grande”, dijo. Los conocedores de los fierros la apodaron la “Santotomeña”.

Favio relató: “Esta moto es de Santo Tomé, estuvo siempre acá, y eso fue lo que más me llamó a comprarla cuando me enteré, y más aún cuando supe que se podía ir a otra ciudad porque había otros interesados. En esa época, había algunas personas que tenían ese modelo de moto”.

Recordó también la reacción de su familia cuando les dijo su intención de comprar la moto: “Mi señora me sigue la corriente. Pero mi hijo me preguntó si estaba seguro de lo que estaba por hacer, porque le pedí que me trajera la plata cuando me decidí (risas). Me la regalé por el día del padre, este año”.

Como nueva
Ni bien la adquirió, arrancó un tedioso proceso de restauración, “primero con una cosa, después con otra, y cuando me di cuenta tenía toda la moto desarmada. Yo no soy mecánico, pero sí me gusta el trabajo manual, por eso hago este tipo de cosas. En realidad nunca está lista, porque todo el tiempo le faltan cosas. Me la entregaron sin el tanque original, un señor me regaló el tanque original que estaba guardado en otro lado”.

“Fue una tarea de búsqueda e investigación que tuve que hacer. El tanque estaba guardado en un chapista, lo busqué, como tenía diferente color tuve que unificarlo. Y ahí  me dije: repinto todo. Aproveché y pulí todo, ahí noté que tenía partes de bronce, en ese tiempo se acostumbraba usar bronce en las motos, cosa que ya no. Se consiguen todos los repuestos, incluso más baratos que una moto común”, rememoró.

Contó que anteriormente nunca hizo un trabajo de estas características. “Sí había reparado una moto que tenía antes, la vendí y me arrepentí mil veces. Pero no era tan vieja como ésta. El tema con esta moto es que era muy vieja, y me pareció interesante, un desafío, hubo entre 10 y 15 personas que ayudaron de una forma u otra. Mi idea es algún día sacarme fotos con cada una de las personas que colaboró con el armado”, reafirmó.

Además, la mecánica de esa moto no se conoce casi, así que tuvo que recurrir a otras personas: “fui con don Belllini, por ejemplo,  que es un mecánico que me enseñó cómo hacer algunas cosas. Unos amigos bicicleteros me guiaron para que yo pueda pulir y volver a armar”.

De vuelta al ruedo
Favio contó que quien le regaló el tanque original de la moto organizaba un encuentro motero el 22 de agosto en Santo Tomé, “yo quería terminarla para esa fecha y llevarla. Y la llevé andando. Mucha gente se sacó fotos con la moto. Me gusta que la gente aprecie lo que ya no hay”. Además, en el desfile del día del pueblo también se lució la “Santotomeña”, a la vista de todos.

En cuanto a su afición por las motos, Favio dijo: “Yo soy viajero en moto, desde hace diez años prácticamente, he tenido varias motos. Recorrí varias provincias del país”.

Su nueva adquisición está  en buenas condiciones ahora, pero no la sacará a las rutas. “No me atrevo a moverla mucho porque tengo que recuperar los papeles, pero es fácil porque el dueño original era de la zona del (paraje) Naranjito y la ocupó unos diez años. Y después estuvo guardada unos 25 años en un galpón, hasta que la compró el segundo dueño, y la tuvo 18 años, ahí nomás sumamos cincuenta y algo de años, y los últimos cuatro años no andaba, la tuvo guardada en un galpón otra vez. Tuvo sólo dos dueños, que eran personas mayores, por eso nunca se sacó sus partes ni se la modificó”.

Recordó que la publicaron por internet, la vió, y lo cautivó. “Estaba abandonada, dejada, ahora quedó un bebé. Tiene un lugar privilegiado en mi casa, para usarla algún fin de semana. Todavía me falta mejorarle algunas cosas de su funcionamiento para no tener que andar empujándola, para que arranque (risas). Fueron dos meses de muchas horas de trabajo, de muchas manos, de algo de dinero. Hay cosas que costaron conseguir, algunas partes. Conseguí mediante algunos talleres hasta ruedas originales. Hubo bastante colaboración, por suerte”.

Ahora la “Santotomeña” fue invitada a Goya, a una exposición. “Quieren que la lleve, vieron en internet y me pidieron. Por eso tengo que solucionar el tema de papeles para trasladarla en tráiler, ya no puede viajar tanto por la edad (risas)”.

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