Memorias de una videoteca que se desarma

Jueves 2 de julio de 2020 | 07:00hs.
“Eso de dar vueltas por el local, agarrar una caja, leer la parte de atrás, y elegir una película. Tal vez hablar con el de atrás del mostrador que quizás recomendaba algo bueno. Y que no se limitaba a poner la película en la mano del cliente: le daba un pequeño discurso. Y salías con algo más de lo que puede darte un dispositivo electrónico en materia de películas”, describía algunos años atrás el emblemático director, Quentin Tarantino, haciendo referencia a los videoclubes que, hoy, se han convertido en reservorios del arte audiovisual. 

Ahora, con más de 30 años de trayectoria en la ciudad, Video Star, el último videoclub de Posadas, cierra definitivamente sus puertas. 
“Es el fin de un ciclo, el final de una etapa que fue hermosa y gratificante”, resumió Mimi Scaramelli, propietaria del negocio en diálogo con El Territorio. 
El comercio que en algún momento fue el lugar más concurrido de la ciudad, pone punto final a su historia, dejando emotivos recuerdos en la memoria de cientos de posadeños. 

“Creo que todo Posadas visitó en algún momento el local”, comentó Scarameli, haciendo referencia a los 34 años de trayectoria con los que cuenta el negocio y la cantidad de clientes y amantes del cine que tuvo el espacio durante todos esos años. “Es un lugar de historia, de vínculos, de vida. Muchas personas, que se enteraron del cierre, me llaman para contarme alguna anécdota de cuando venían a alquilar películas o alguna situación en particular que vincula sus vidas con el videoclub”, contó nostálgica. 

Un espacio de recuerdos

La tienda se fundó en 1986 y desde 1999 abrió su propio local, ubicado hasta la actualidad en la esquina de las calles Sarmiento y San Luis. Era un emprendimiento constituido por una familia de cinéfilos, con la finalidad de compartir su amor por el cine a todos los posadeños. 

 “El videoclub se fundó en plena década de los 80 y en la televisión sólo había algunos pocos canales de aire, por  lo que concurrían muy seguidamente al local”, recordó Scaramelli.
 
“En aquel entonces, alquilar una película para disfrutar en familia, en pareja o incluso solos, era el mejor plan para el fin de semana”, añadió, destacando además que en en las temporadas de invierno la demanda era aún mayor y el videoclub se llenaba de fanáticos.

Con el correr de los años, llegaron los DVDs y la tienda se dividía entre las cintas en VHS y los nuevos formatos para mirar películas. 
Pero la tecnología avanzó tan rápidamente que, en muy poco tiempo, todos podían disfrutar de una proyección a través de un click, accediendo a internet o a cualquier plataforma online. Y así, el cineclub fue perdiendo consumidores. 

“En los últimos tiempos, las visitas disminuyeron considerablemente. Y el auge de las plataformas streaming y on demand impulsaron el cierre de estos espacios”, explicó Scaramelli al tiempo que agregó que el mundo avanza y que todo cambia con el correr de los años: “Es una realidad distinta la que se vive ahora de la que se vivía cuando se fundó el cineclub. Ahora las familias cuentan con más opciones y comodidades. Pueden disponer de películas, series y cientos de producciones sin moverse de sus casas. Y eso fue generando cambios.  Todo en el mundo avanza y nosotros debemos adaptarnos a ello”. 

El cierre definitivo es en realidad una decisión que se viene posponiendo desde hace ya un buen tiempo. 

Al avance de la tecnología, se sumó la cruda realidad de afrontar la pandemia con un local cerrado durante unos 50 días. 
“Mantuve el videoclub en pie hasta este momento por romántica, por amor al cine. Pero la realidad es que desde hace ya varios años se convirtió en un negocio para nada redituable en cuanto a lo económico”, señaló la propietaria. De todas maneras, para Scaramelli fueron años muy fructíferos y productivos. “Esta etapa me deja muchos clientes amigos. Se produjo una especie de familiaridad con los que nos veíamos cotidianamente. Me reconforta saber que di lo mejor de mí durante todos estos años”, continuó.

Al día de hoy, el espacio cuenta con 14 mil títulos. Todos se encuentran en liquidación a 150 pesos. Clásicos del cine, estrenos recientes, series, películas infantiles, sagas y colecciones completas yacen disponibles en una de las videotecas más grandes de la ciudad. 

“Estos DVDs representan hoy una pieza de colección. Y, desde que se confirmó el cierre definitivo, muchas personas se acercaron a comprar sus cintas preferidas”, señaló la propietaria. Entre lo más buscado se encuentran la trilogía de El padrino, las colecciones de Quentin Tarantino, la serie de Dr. House, Game of Thrones, Harry Potter, películas infantiles varias y algunos de los últimos estrenos. 

Piezas coleccionables 

“Siempre alquilé películas  pero después de un tiempo empecé a mirar por internet”, contó Javier Álvarez, que compró todas las temporadas de Dr. House. “Te da nostalgia ver que es el último videoclub, que está desapareciendo. Y, comprar una pieza simboliza un poco el aferrarse a lo que uno disfrutaba hace tiempo”, continuó.

Emily Samrsla, coleccionista  y cliente recurrente destacó: “Vine más por los VHS, soy más de la época antigua. Crecí viendo películas en este formato y vine a comprar más que nada las películas de Harry Potter y Disney porque soy fanática de ambos.  Quiero completar mi colección y tenerlos exhibidos en una repisa”. 

“Era una noticia que tarde o temprano iba a suceder. Por un lado se produce una gran tristeza porque las nuevas plataformas acapararon todo. Pero tampoco podemos enojarnos porque es parte del proceso evolutivo. Por eso vine a llevarme algunos recuerdos”, contó por su parte Esteban Chilavert, que llevó  Los marginados, La conversación, de Francis Ford Coppola y Kill Bill, en sus volúmenes 1 y 2.

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