La marcha de los días: la salud y la economía

Domingo 5 de abril de 2020 | 07:36hs.
La mezquindad siempre aparece, aún en los peores momentos. Es el caso de un sector de la oposición que esta semana fogoneó a través de las redes sociales o Whatsapp, impulsando los cacerolazos. Estos se registraron en algunos barrios más paquetes de la ciudad de Buenos Aires. Impulsaron la idea de que los políticos se reduzcan los sueldos como gesto ante la crisis. Son los que buscaron sacar réditos políticos, en medio del sufrimiento y el temor de la sociedad. De tan miserable gesto, Elisa Carrió junto a integrantes de la Coalición Cívica para la Afirmación de una República Igualitaria (CC-ARI) marcaron postura desde el partido frente a la crisis por el coronavirus. No ocultaron su enojo con un sector del PRO, en especial sus cañones estuvieron dirigidos contra la presidenta de PRO, Patricia Bullrich, y hasta algunos diputados macristas, como Waldo Wolff. Es que Bullrich tomó como un logro de su partido el reducido reclamo; así lo reflejó, al tuitear que se escuchó el ruidazo, planteando que los legisladores de Juntos por el Cambio estaban pidiendo al gobierno que funcionarios, legisladores y jueces aporten parte de su sueldo para ayudar a los que no pueden trabajar. La solidaridad de los que más ganan en el Estado es fundamental para paliar la crisis, afirmó la referente del partido. En medio de la crisis ningún gesto está de más, y si los funcionarios de los tres poderes del Estado en el país y en las provincias quieren donar su sueldo o parte para colaborar con el sistema sanitario es bien recibido por la sociedad. Lo que no cae bien es la manera de intentar aprovecharse del temor creciente de la población ante un enemigo invisible que acecha a todos los sectores y edades y que más que nunca, requiere del compromiso serio y comprometido de los principales líderes. Ninguna ayuda y asistencia está demás en tiempo de crisis, lo que surge de manera incorrecta son las mezquindades en la forma de actuar de algunos dirigentes. Es decir, el accionar de una minoría de la oposición en la Argentina, hasta se da a destiempo. Porque a raíz de lo que está ocurriendo, la propia sociedad se estaba mostrando conforme con el accionar unido y coherente de la dirigencia argentina. Esto lo vienen destacando algunos encuestadores. Esta semana, en un trabajo realizado por Giacobbe y Asociados, se resaltó aquella foto de unidad de la política de todos los signos. En el informe mensual privado, se cita que la población entendía que un grupo de políticos argentinos cuando se proponían podrían ser capaces de hacer las cosas de manera más acertada. Y ello porque cada uno estaba cumpliendo sus roles de manera excepcional, como lo demanda la situación del momento. De allí los aplausos nocturnos a los médicos que están a diario al frente de esta batalla y cuya imagen positiva ascendieron a más del 80 por ciento. Pero esos aplausos, intentaron acallarlos con otros ruidos.

Nada es casual
En política nada es casual y estas reacciones se sucedieron cuando el presidente de la Nación calificó de miserables a algunos empresarios que en medio de la pandemia ya tenían previsto el despido de cientos de empleados, porque no le estaban cerrando los números. No lo dijo de manera abierta pero, entre los que pensaba en las ganancias extremas a pesar de estar en riesgo la salud de todo un país, los misiles le apuntaron a Paolo Roca, el empresario dueño de Techint y uno de los mayores beneficiarios de la administración anterior. Parte de los que habían acompañado a la gestión de Macri hasta diciembre, la clase más acomodada de Buenos Aires, se pusieron a favor de este y otros sectores que demostraban escaso interés en el bien común y estaban más preocupados en la rentabilidad de su negocio. Surgió de esta manera la antipolítica, agitando la idea de golpear a los dirigentes donde quedaron incluidos oficialistas y opositores que en silencio pusieron el hombro a la situación. Se sentaron, dejaron de lado sus diferencias y se pusieron a trabajar codo a codo, demostrando al mundo la capacidad que tienen los argentinos para enfrentar situaciones extremas. Es que quienes están al frente de las decisiones políticas, saben que el mercado, como quedó demostrado, no soluciona este tipo de crisis. Se requiere de la alta política, de un Estado presente y por lo tanto, no es casual que cada vez más naciones reivindiquen el rol del Estado en este momento. Esto a su vez, es reconocido entre los argentinos y así lo refleja, la citada encuesta. Según el relevamiento, más del 80 por ciento de la población se siente muy protegida o algo protegida, por el Estado nacional. Es decir, la sociedad lo entendió con claridad, pero está visto que al tocar algunos intereses económicos, se intenta limar el trabajo que se está haciendo, evidenciando un alto grado de irresponsabilidad. Estos sectores deberían fijarse en el comportamiento en general de los ciudadanos, que por este momento que transita el país, no dejan de reconocer los roles de cada uno, como también lo hacen destacados profesionales de todas las ramas demostrando que es necesario ser responsables aún con las opiniones y llevando aliento a la población. Es lo que está haciendo el papa Francisco, que en su homilía advirtió la necesidad de estar atentos a las tentaciones, que según sus palabras, empiezan con las cosas pequeñas y luego nos hacen caer en el pecado, infectando a los demás. El Santo Padre imploró que nadie use este momento de dolor para su propio beneficio.

El desborde
También es verdad que la situación por inimaginable desbordó a la mayoría de los gobiernos y la administración nacional, también sufrió sus consecuencias. Argentina estaba siendo tomada como ejemplo de cómo había actuado en tiempo y en forma, para intentar frenar el avance del coronavirus. Pero ante el escenario tan complejo, y al haber recibido Alberto Fernández un país devastado, los que menos recursos tienen se enfrentaron con el dilema y la necesidad de romper el aislamiento para salir a cobrar el aporte estatal, como los beneficiarios de la asignación universal por hijo o para percibir jubilaciones y pensiones y otros subsidios. A estos beneficiarios, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) deposita mensualmente dinero a unos 18 millones de beneficiarios que deben recurrir a unos 4.600 bancos habilitados a tal fin en el país; ya que no todos ofrecen ese servicio. De ese total, unos 6 millones son jubilados que cobran sus haberes con Anses, pero además el organismo se ocupa de las pensiones y la asignación universal, entre otros subsidios. Se estima que son unos 3 millones los jubilados que cobran la mínima y de allí, la urgencia de ir al banco a cobrar desde el primer minuto que le depositan esos ingresos. Esto además deja en evidencia y representa un agravante y es el hecho de que la mayoría nunca fueron totalmente bancarizados y por lo tanto, al no contar con la tarjeta de débito o no hacer uso adecuado de estos plásticos que sirven para comprar o saldar compromisos, salieron a hacer fila en todo el país para cobrar sus ingresos. Muchos inclusos lo hicieron desde el día anterior, y otros se descompensaron esperando el turno para cobrar. Está claro que la mayoría de los que salieron de manera masiva a la calle no lo hicieron por placer, ya que según la encuesta señalada, más del 42 por ciento de los argentinos siente temor a la pandemia y de allí, que se encontraban respetado de manera correcta el aislamiento dispuesto por el gobierno nacional. Por ello también el malestar del presidente Alberto Fernández, al considerar que resulta inadmisible que cobrar una jubilación o un beneficio del Estado pueda convertirse en un riesgo para la salud. Aseguró haber ordenado a los responsables que no vuelva a repetirse, en referencia a las largas filas que se registraron el pasado viernes ante las entidades bancarias de todo el país y lamentó que se pusiera en peligro todo el esfuerzo que el gobierno y la comunidad están haciendo para frenar la propagación del coronavirus. Es cierto, algo mejoró en la víspera, pero los vulnerables siguen saliendo en cantidades a las calles a fin de percibir sus ingresos. Ahora se busca evitar un episodio similar cuando parte de los 11 millones de personas inscriptas, salgan a cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia, que representa el bono de 10.000 peso para desocupados, trabajadores informales y los monotributistas de categorías más baja.

También la economía
El presidente de la Nación, casi al finalizar la semana, dejó aclarado que si bien la salud es el bien supremo por cuidar no puede dejarse de lado y atender la realidad económica. Afirmó que se trabaja en igual sentido, aunque claramente la urgencia se lleva gran parte de las acciones. No obstante, llamó a las entidades bancarias –al recordarles que fueron muy beneficiadas con anterioridad- a asumir un mayor compromiso, incluso con las líneas de créditos para aliviar la situación de las empresas y pymes del país.
Las provincias están preocupadas en ambos sentidos. Esta semana se conoció que el gobernador Oscar Herrera Ahuad mediante videoconferencia le requirió al mandatario nacional más intervención del Banco Central, como la posibilidad de emitir para compensar la caída de la economía. En cuanto a los números que maneja la provincia, fue dado a conocer por el gobernador en videoconferencia con los empresarios de la provincia. El mandatario misionero les indicó que fue de 25% la caída de la coparticipación provincial y representó el motivo del freno en el mes de marzo. Se estima que abril, tendría una caída más fuerte por la situación de parálisis, producto de la pandemia y de allí, se insiste en la necesidad de una fuerte inyección de fondos del Banco Central. Sobre el tema, el presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Rovira, había lanzado la idea de avanzar ante la nueva realidad por el coronavirus con medidas binarias, es decir, efectivamente avanzar en resolver la cuestión de la pandemia sanitaria pero no dejar de lado la cuestión económica. En ese sentido, el gobernador Oscar Herrera anunció esta semana un paquete de medidas de alivio y estímulo para las pymes misioneras. Acompañado por los ministros de Hacienda Adolfo Safrán y de Turismo José María Arrúa, detalló ante representantes de las más importantes cámaras y entidades de la provincia, cómo llegaría el plan de alivio. De hecho, Misiones había lanzado las primeras excepciones para el reinicio de las tareas en los aserraderos como luego ampliaría como actividades esenciales el Estado nacional. De esta manera, para mañana, otras industrias se preparan para volver a arrancar, como lo hará además el tabaco y como ya comenzó la cosecha de la yerba mate. Siempre con los recaudos pertinentes, también se espera el reinicio de la construcción, al haberse habilitado el funcionamiento de los corralones y aún más importante para las provincias, la actividad vial. Considerando la parálisis por la cuarentena, para que el engranaje de la industria en su conjunto comience a girar, se requiere de una fuerte intervención de la Nación y para las provincias, eso implica mejorar los niveles de coparticipación que luego también deberá derramarse a los municipios.

En educación
En materia de educación pública, en la Nación se analizan definiciones, en tanto se pudo saber que el gobierno de Misiones ya resolvió que se va a cumplir el cronograma escolar; esto significa que los estudiantes no perderán el año escolar y para ello, siguen siendo preparados desde la plataforma a distancia, como exige la hora.

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