Inexistente supremacía

Domingo 18 de agosto de 2019
Martín Medina

Por Martín MedinaPolitólogo

Una veintena de agencias policiales locales, estatales y federales, incluido el FBI, se concentraron en la jornada de ayer en la ciudad de Portland, en el estado de Oregón, para intentar ayudar a la policía local a vigilar un acto de la extrema derecha que atrajo a manifestantes de todo Estados Unidos. Referentes del ala ideológica de la extrema derecha exhortaron días previos a sus seguidores a participar en la protesta por el arresto de seis militantes en jornadas anteriores al evento público de ayer.
Donald Trump tuiteó por la mañana que “se observa a Portland muy estrechamente” y que las autoridades federales estudian “nombrar al grupo Antifa (Antifacistas) como una organización del terror”.
El Departamento de Estado tiene una lista de organizaciones extranjeras terroristas, como Al Qaeda, pero no hay una lista comparable para grupos estadounidenses.
Mientras que Joey Gibson, dirigente de Patriot´s Prayer, una organización que no participó del evento pero que organizó actos similares en 2017 y 2018 que culminaron con repetidos hechos de violencia, se entregó el viernes a las autoridades bajo una orden de arresto penal por disturbios en la calle. En un video transmitido en vivo por Facebook, Gibson acusó a la policía de “arbitrariedad política” al arrestarlo a él, pero no a los enmascarados que golpearon al bloguero de derecha Andy Ngo en un acto el 29 de junio que atrajo la atención del país sobre esta pequeña ciudad liberal.
Un video de ese ataque se volvió viral y llevó a los Proud Boys, organización calificada de promotora del odio racial por el Southern Poverty Law Center, a organizar el evento de la jornada de ayer.
A este grupo se sumaron el grupo nacionalista blanco American Guard y la milicia de ultraderecha Three Percenters, en tanto también dijo presente el en evento racista el grupo neonazi Daily Stormer.
Oath Keepers, una milicia de ultraderecha que se declara “patriota y conservadora” confirmó que no participó de la citada marcha porque los “organizadores nos han excluido de los últimos eventos masivos”. La policía incautó armas como rociadores de autodefensa y escudos mientras grupos de extrema derecha y sus opositores se congregaron por separado en el centro del referido distrito norteamericano. También montaron barreras de concreto y cerraron las calles en un intento por contener que los grupos enfrentados propiciaran hechos de violencia. Ondeando banderas, miembros de los grupos milicianos Proud Boys y Three Percenters se reunieron con cascos y chalecos antibalas.
Mientras tanto, cientos de manifestantes antifascistas vestidos de negro, con casco y máscara, también se reunieron en las calles.
Las policías dijeron que habían confiscado de varios tipos de armas como varas de metal y madera, rociadores de autodefensa y escudos.
Una veintena de agencias policiales locales, estatales y federales, incluido el FBI, estaban en la ciudad por el acto llamado por los referentes de la extrema derecha.
La reunión fue anunciada durante semanas en redes sociales y otros sitios. Los días previos al evento, el alcalde de Portland, Ted Wheeler, aseguró que las personas que se casaban con el odio o participaban en actos violentos “no son bienvenidos en nuestro lugar” .

Intento de sustento
¿Pero cuál es la justificación de estos supuestos supremacistas blancos? Hay best sellers supremacistas como “Hold Back This Day”, de Kendall Ward, donde el autor se imagina un futuro en el que un malvado y todopoderoso “Gobierno del Mundo” ordena a la población de la tierra a congregarse bajo una sola religión y, mediante la mezcla obligada de razas, la población es homogéneamente de piel morena. Jeff Huxton es el administrador de un “skoolplex”, una suerte de colegio, y una de las pocas personas de raza blanca que quedan. Poco a poco aprende a valorar su piel blanca, se radicaliza y se une a un grupo terrorista llamado “Nayra” (que es la palabra en inglés para ario escrita al revés). Secuestran una nave espacial y viajan a Avalon, una colonia secreta de gente blanca, en Marte, que se transforma así en la “tierra prometida”. Ward explicó que se inspiró para escribir la novela en la preocupación de que “los blancos quizá tendrán que luchar en un futuro oscuro su álamo racial como último esfuerzo para combatir la extinción” (la batalla de El Álamo de 1836, marca el asedio del ejército mexicano y la defensa de una milicia de texanos).
Otro de los más influyentes libros es “Los diarios de Turner”. Escrito por William Pierce, líder del grupo neonazi Alianza Nacional, y publicado en 1978 bajo el seudónimo de Andrew Macdonald, es un diario ficticio escrito por su héroe, Earl Turner, un joven blanco que se une a un grupo terrorista llamado “la Orden”, que comete una serie de ataques para incitar una guerra racial abierta. Comienza una batalla de armas nucleares entre las fuerzas de Turner y el gobierno que, según la historia de Pierce, es dirigido por judíos y negros. El clímax del libro llega con el establecimiento de un etno-Estado blanco y Turner se convierte en un mártir. La novela inspiró cientos de ataques terroristas en Estados Unidos y Europa, entre ellos el de la ciudad de Oklahoma en 1995, donde murieron 168 personas y 684 resultaron heridas. Ese ataque imitó a uno descrito en el libro de Pierce, con la misma hora y el tipo de explosivos que se utilizaron en la escena ficticia. Los agentes del FBI encontraron un ejemplar del libro en el auto del atacante, Timothy McVeigh.
Existe una novela de culto en la que dicen haberse inspirado todos estos autores: “El desembarco”, que escribió en 1973 el francés Jean Raspail. Es un escrito que advierte sobre los peligros de la inmigración y se destaca por estar “relativamente bien escrita”, aún en su traducción del original en francés, titulado “Le Camp des Saints”. “La prosa de Raspail, cáustica, a menudo humorística y llena de elipsis, nos recuerda a la de su compatriota Louis-Ferdinand Céline, cuyo historial como simpatizante nazi eclipsó su obra por lo demás brillante”, según un artículo del New York Times.
También están los manifiestos que los atacantes publican en Internet poco antes de cometer sus actos terroristas. Ocurrió con el pistolero de El Paso y con Brenton Harrison Tarran, el asesino de Christchurch, Nueva Zelanda. Ambos dijeron, también, estar influenciados por las ideas y los métodos de Anders Breivik, líder de extrema derecha noruego que mató a 77 personas en 2011 y que había escrito un manifiesto de 1.500 páginas.
Los supremacistas se nutren de esos libros, están convencidos que “sus descripciones reflejan la realidad que se vive”. En el sitio neonazi para millennials, Daily Stormer, su director, Andrew Anglin, describió la “caravana de migrantes” que iba de América Central hacia la frontera entre México y Estados Unidos como “el verdadero desembarco del que nos habló Raspail”. Hizo un llamado a Trump, a través de un ejército de trolls, para que intervenga en el asunto y detenga la “caravana”. Pidió que se usara ese término para describir a la ola de inmigrantes. Trump lo hizo. Anglin presumió de su victoria: “Los medios tradicionales no estaban hablando del tema, solo la extrema derecha lo hizo, ahora Trump lo publicó, él nos escucha”.


Contra el racismo

Autoridades de los dos lados de la frontera entre Estados Unidos y México dijeron esta semana a las miles de personas congregadas en un estadio de béisbol en El Paso que el amor triunfará sobre el odio luego de una masacre perpetrada por un hombre que, según la policía, atacó a mexicanos que compraban en una tienda de Walmart en la ciudad de Texas.
La gente esperó en fila durante horas antes del inicio del acto y llenó el estadio del centro de la ciudad, con capacidad para alrededor de 8.000 personas.
Nueve círculos y 22 estrellas formados por luminarias, linternas tradicionales hechas de bolsas de papel, arena y luces LED, adornaron el terreno de juego en recuerdo de las nueve víctimas mortales de un tiroteo en Dayton, Ohio, y de las 22 de El Paso. El acto de Southwest University Park recordó a los asesinados en la ciudad de mayoría latina a manos de un hombre que confesó haber conducido desde Dallas para perpetrar el ataque. La mayoría de los muertos tenían apellidos latinos y ocho eran ciudadanos mexicanos. Casi dos docenas de personas más resultaron heridas. "Aquí no somos racistas”, gritó el alcalde de El Paso, Dee Margo.

Un cóctel de ideología, armas y entrenamiento

“Tres hombres y una mujer, todos de entre 50 y 60 años, vestidos con ropas de fajina. Y sobre la pierna derecha en su cartera, pistolas Glock semiautomáticas. Ella es la que tiene el aspecto más temible: ojos celestes de acero, delgada, alta, de cabello blanco. Tal vez habría algún otro jefe, pero se notaba que ella era la que tomaba todas las decisiones. Fue la que me paró, miró mis documentos y me ordenó abrir el maletero”, según un artículo del portal Infobae.
“Después le hizo una seña a uno de los hombres que levantó la barrera. Custodiaban el estacionamiento frente a un edificio municipal de Phoenix, Arizona, donde se desarrollaba una asamblea del Tea Party, el ala de extrema derecha del Partido Republicano. Me olvidé de la reunión política y me puse a charlar con estos personajes. La mujer me explicó que pertenecían a un grupo supremacista local que provee el servicio de seguridad a los miembros del Tea Party, ferias de armamentos y otros eventos de gente a la que apreciamos. Hablamos un poco más y hasta me permitieron hacer una foto al grupo. Dijeron que vivían en zonas rurales a unos kilómetros de Phoenix, que durante la semana se ocupaban del trabajo en sus campos y que los fines de semana se dedicaban al entrenamiento paramilitar de jóvenes de la zona y la seguridad como un servicio a la causa: salvar a la raza blanca”.
Esa es la “misión” que dijeron tener también los terroristas supremacistas blancos que atacaron en un Wallmart de El Paso, Texas, dejando 22 muertos y 24 heridos, y en Dayton, Ohio, con 10 muertos y 26 heridos. Fueron las masacres 250 y 251 en lo que va del año en Estados Unidos, según el sitio especializado Gun Violence Archive. La mayoría perpetrada por lobos solitarios, jóvenes de suburbio con problemas familiares de larga data y que se identifican con la afirmación de que “estamos ante una invasión extranjera y tenemos que defender la Patria”. Creen que los inmigrantes hispanos llegan a Estados Unidos “para quedarse con nuestra tierra” y no por escapar de la pobreza o la violencia. Con los negros, el odio viene desde que fueron liberados de la esclavitud en 1865.
Ideología, armas, entrenamiento para disparar desde muy pequeños y aislamiento en zonas rurales. Una combinación letal utilizada por los inspiradores de la extrema derecha, agrupados en sectas del tipo Volksfront, neonazis originados en Oregon y con células en todo el país. Son los responsables de cientos de ataques racistas desde 1996 y se cree que tienen miles de afiliados. O Keystone United, un grupo de skinheads de Pennsylvania creado en 2001, que lucha por “mantener la tradición”. También están el Blood & Honour Social Club, Vinlanders Social Club, Atlantic City Skinheads, Maryland Skinheads, según un artículo publicado en la Revista Conexiones de la Universidad de la Cuenca del Plata. El centro de estudios The Southern Poverty Law Center, estima que los “grupos de odio” pasaron de ser unos 600 en el 2000 a más de 950 en la actualidad. Todas organizaciones con ramificaciones nacionales conectadas con grupos supremacistas y anti-inmigrantes de todo el mundo a través de oscuros sitios de Internet. “Después del 11-S las miradas se centraron en el terrorismo islámico y se dejó de lado el terrorismo doméstico de extrema derecha; no sólo porque el peligro que representaba el primero era muy grande, sino que muchos de los integrantes de las fuerzas de seguridad tienen afinidad ideológica con los supremacistas”, explicó al citado portal un ex oficial del FBI.

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