Fray Bentos, crónica de un viaje con 30 familias unidas por el dolor y el amor

Domingo 13 de octubre de 2019 | 01:00hs.
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

Un grupo de 30 familiares de las 74 víctimas fatales de la tragedia de Austral, registrada el 10 de octubre de 1997, realizaron ayer un viaje a Uruguay para rendir homenaje a sus seres queridos en el lugar físico donde se precipitó a tierra la aeronave. Se trata de una estancia privada ubicada en el Paraje Sánchez, a unos 50 kilómetros del puente internacional que une la ciudad argentina de Gualeguaychú con la uruguaya de Fray Bentos.
El viaje empezó a las 7 de la mañana en la ciudad de Buenos Aires, donde ayer hubo una severa tormenta con caída de granizo y fuertes vientos, “cómo no podía ser de otra manera. Nuestra lucha siempre tuvo que atravesar tormentas. Antes les tenía miedo porque las asociaba a la muerte de mi padre, pero ahora me acostumbré a atravesarlas y creo que es una lección que aprendimos todos los familiares en estos 22 años de lucha por justicia”, explicó Yamila Williams, hija de una de las víctimas del vuelo 2553 que partió en Posadas y se estrelló en tierras uruguayas en aquella fatídica noche de octubre de hace más de dos décadas.
Los familiares llegaron al mediodía a la cabecera argentina del puente internacional General San Martín, donde los esperó la cónsul argentina en Fray Bentos, Mariel Ruffet.
“Nos avisaron que venía una comitiva de argentinos al lugar donde cayó el avión y por eso trabajamos junto al intendente del estado de Río Negro y al Ejército para lograr que pudieran llegar al sitio de la mejor manera”, señaló la diplomática a El Territorio, único medio que participó del emotivo viaje.
Es que la tragedia ocurrió en territorio uruguayo, dentro de la estancia Magallanes, propiedad de la firma Pérez Companc, y para acceder al lugar también hay que atravesar otro campo privado llamado La Garita. Por eso, el Consulado Argentino en Fray Bentos colaboró con todos los permisos necesarios para que los familiares puedan realizar el homenaje.
Y, además de las cuestiones legales de tránsito, también había que recorrer caminos de tierra y pantanos imposibles de sortearlos a pie o en vehículos particulares. Por eso se solicito la ayuda del Batallón de Infantería 9 de Fray Bentos, que en un camión de origen ruso especialmente fabricado para transitar en nieve, pantanos y suelos difíciles se encargó de trasladar a los familiares desde el casco de la estancia Magallanes hasta el lugar de la tragedia.

Vidas marcadas por la tragedia
A las 12.30, los familiares descendieron del camión militar con sus ramos de flores al lugar en el que hace 22 años murieron sus seres queridos.
Allí hay un monumento con el nombre completo de las 74 víctimas, el cual fue construido por el municipio uruguayo de Fray Bentos.
Justo enfrente se encuentra el cráter que dejó como huella esta tragedia y que permanece siempre con agua que se acumula con las lluvias por el desnivel en la tierra que provocó aquel impacto fatal. Allí también dejaron flores, oraciones y lágrimas.
Ese es el lugar exacto donde cayó el avión y allí los familiares enterraron piedras con el nombre de sus seres queridos.
“La cuestión del duelo fue muy dura para nosotros. Aún hoy lo sigue siendo, porque nunca vimos a nuestros muertos. No tuvimos funeral. Nos dijeron que murieron y de un día para otro desaparecieron. Por eso, venir a este sitio es decirles que los amamos y que queremos que descansen en paz, eso es importante para nosotros”, agregó Ignacio Politzer.
Algunos familiares llegaban al lugar por primera vez. Otros ya conocían la ruta de memoria. Para muchos fue un cierre de etapa, mientras que para otros un comienzo. No es fácil procesar la muerte de un padre, una madre, un hijo o una hermana. Cada uno lo hizo como pudo y ayer, todos en equipo, rindieron un homenaje más.
“Este viaje es muy especial. Porque lo hacemos justo en el año en que empezó el juicio oral. Es como decirles: ‘Miren, hemos logrado que la Justicia se ocupe de saber por qué tuvieron que irse para siempre sin despedirse’”, explicó Silvina Rumachella, familiar de una víctima y además una de las abogadas querellantes en el proceso.
Algunos rezaron. Otros lloraron. Algunos en grupo. Otros en absoluta soledad. Con una piedra para enterrar el dolor o con una carta para decir adiós, cada uno a su manera ayer dijeron gracias. A pesar de la desgracia decidieron quedarse con el sentimiento de haber hecho todo lo necesario para lograr justicia.
“Llegar a este lugar y poder respirar a pesar de las lágrimas que, aunque no queremos siguen brotando, es muy reparador para nosotros”, coincidieron.
El grupo permaneció en ese campo abierto hasta las 16 y luego emprendieron el regreso a casa. El martes volverán a encontrarse, pero en la sala de debates del Tribunal Oral Federal 5 (TOF) de Comodoro Py para seguir el juicio oral que se inició en marzo y tiene a 35 personas sentadas en el banquillo de los acusados.
“Nuestras vidas están marcadas por esta tragedia. Pero a pesar del dolor, es posible sentir el amor y ser feliz. Esto también lo aprendimos en estos 22 años”, expresaron al culminar la emotiva jornada.

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