Fiscal planteó la incompetencia por el doble crimen de Vega y de Ibarra

Sábado 24 de agosto de 2019 | 07:46hs.
Carlos Cardozo

Por Carlos Cardozofojacero@elterritorio.com.ar

La detención del temido narco y sicario, Néstor Fabián ‘El Negro’ Rojas, hace poco más de un año, se pensó que podría cerrar la investigación por uno de los hechos criminales más resonantes de la historia policial misionera: el denominado doble crimen de El Acuerdo, ocurrido en diciembre del 2015. 
Con un inconfundible sello narco, Sebastián Vega (35) y Rodrigo Ibarra (37) fueron acribillados en su vehículo por el propio Rojas, según señala la investigación llevada adelante por el juez Fernando Verón, titular del Juzgado de Instrucción Tres. Además, hay otros seis procesados con distintos grados de participación. 
Sin embargo, después de más de tres años y medio y -según entienden varios actores del proceso- con una instrucción lista para ser elevada a juicio, ahora apareció una novedad que nadie esperaba: la fiscal Adriana Marcela Verónica Herbociani planteó que se declare la incompetencia de la Justicia ordinaria y que sea remitido al fuero Federal.
El planteo fue confirmado por varias fuentes con acceso al expediente consultadas por El Territorio, aunque este medio no pudo obtener detalles de los fundamentos de la magistrada. Se entiende, de todas formas, que como los crímenes ocurrieron en medio de una disputa narco, considera que debe ser el Juzgado Federal de Posadas el que investigue los hechos. 
Las mismas fuentes confirmaron que el juez Fernando Verón rechazó la solicitud y ahora será la Cámara de Apelaciones quien defina la competencia, debido a que su dictamen fue apelado por Herbociani. La Cámara conoce bien el expediente, debido a que ya se presentaron varios recursos a lo largo de la instrucción, sobre todo por excarcelaciones y dictámenes de prisión preventiva de los implicados.
“Resulta extraño que de tres años y medio después se haga este planteo”, coincidieron dos fuentes involucradas en el caso, encolumnados con la decisión del juez. Además, desde la querella, que representan los intereses de las familias de las dos víctimas, manifestaron abiertamente que su intención es que sea la Justicia ordinaria que juzgue a los procesados, señalando sobre todo a Martín Vedoya como el autor intelectual de los crímenes.

Sello narco
Según el expediente, la noche del miércoles 16 y la madrugada del jueves 17 de diciembre de 2015, Vega e Ibarra fueron invitados bajo engaños a ser parte de un supuesto negocio relacionado al tráfico de drogas. La principal hipótesis del asesinato fue un ajuste de cuentas debido a que Vega había “vendido” cargamentos a las fuerzas federales, lo que señalaría a Ibarra como una víctima “colateral”, que estaba en el lugar y el momento menos indicado.
Los investigadores de la Dirección Homicidios de la Policía de Misiones y de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas evaluaron varias hipótesis, pero la venganza narco se impuso como móvil desde un principio. Siguiendo pistas, declaraciones llegaron a los presuntos autores materiales: Julio Luis Morínigo (alojado en la UPVI) y Néstor Fabián Rojas.
Ambos están acusado como autores material del doble homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, criminis causa y por el uso de arma de fuego. Después de estar poco menos de tres años con prisión preventiva, fue excarcelado Vedoya, sindicado quien planeó el hecho.
Según la pesquisa diez horas antes del crimen Vedoya manejó un Volkswagen Bora negro junto con los dos presuntos asesinos (Morínigo y Rojas) buscando el sitio donde convocar a las víctimas, además de aportar datos relevantes sobre la vida de Vega, que había sido su cuñado.
En la causa también está Ricardo Vázquez, imputado como partícipe secundario, pero actualmente en libertad. Su rol fue confesado por él mismo en la indagatoria, reconociendo que por pedido de Rojas se ocupó de seducir a Vega para que vaya al encuentro de ese supuesto negocio que terminó siendo el asesinato.

Familia
Los últimos tres imputados forman parte de una misma familia y también fueron excarcelados. Se trata de Roberto César Candia, su esposa Silvia Gabriela Rodríguez y la hija de ambos, Denise Gisel Candia. También se los acusa de haber tenido una participación secundaria debido a la ayuda que prestaron antes y después de la matanza, aunque aseguraron que lo hicieron sin conocer las andanzas de Rojas y Morínigo.
Gisel reconoció en su indagatoria haber llevado en auto (previo al crimen) a Rojas y Vázquez hasta el sitio donde Vega e Ibarra debían ser convocados a la noche. En esa instancia mencionó a un tal Martín -supuestamente Vedoya- como quien ya estaba en ese punto de la ciudad al mando del Bora.
En el expediente también consta que junto a su madre, Silvia, cerca de la medianoche trasladaron a Morínigo y Rojas al sitio donde estaban las víctimas a instancias de los llamados de Vázquez, y que después llevaron a éste a la casa, dejando a Vega e Ibarra con Rojas y Morínigo.
Después del crimen se sumó César Candia, quien junto a Silvia trasladó en el mismo auto a Rojas hasta Encarnación y al día siguiente, mientras el hombre trabajaba, madre e hija condujeron hasta Puerto Iguazú llevando a Morínigo.
También aparecen Denise, Roberto y Silvia como protagonistas de un viaje a Buenos Aires junto a Rojas, en el que también fue Morínigo, pero en otro auto. El motivo fue el cobro de una transacción de marihuana y en su declaración, la hija del matrimonio refirió que habían sido amenazadas de muerte por Rojas, por lo que debían hacer lo que él quería.

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