Escapada exprés, la Cruz de Santa Ana

Domingo 26 de enero de 2020 | 09:00hs.
La cruz de Santa Ana.
Como se suele afirmar muchas veces, “un viaje no comienza en el momento al que te subís al avión, al auto, al colectivo sino mucho antes”.  Tu viaje, corto o largo, dentro o fuera de país o provincia comienza desde el minuto en que en tu mente surge la idea de aventurarte a un lo lugar fuera de tu entorno. ¿La razón? Cualquier motivo u ocasión incluso, una pequeña escapada al interior de la provincia, esta vez hacia la localidad de Santa Ana buscando paz y solaz, diversión y relax con un grupo de queridas amigas. El viaje, la aventura, comienza con el viaje en auto en una mañana despejada con los primeros rayos del sol que anticipan a su vez un día caluroso primaveral, típico del clima tropical misionero de años recientes. Durante el trayecto desde Posadas a Santa Ana no puede faltar el mate, fiel compañero de ruta. Durante éste ya se puede disfrutar en la ruta nacional 12 serpenteante por momentos y recta por otros, un manto verde de distintas tonalidades atravesados por momentos de pequeños líneas de agua de algún que otro arroyo, alguna que otra pequeña chacra. 
Luego del peaje y al llegar a la intersección de la ruta provincial 13 y la ruta nacional 12, primera elección: doblar a la derecha, destino: la relativamente joven Cruz de Santa Ana.  A pesar de llegar cerca del mediodía, con los rayos del sol poco misericordioso con las mortales aventureras, el camino hacia el Parque Temático de la Cruz es igualmente hermoso de apreciar y un deleite para la vista. En dicha propuesta turística y religiosa, la selva paranaense es la anfitriona de lujo que ofrece un  recorrido fantástico  con miradores, sendas, museo  auditorio, orquideario y un mariposario. Una vez allí nuestro recorrido comienza arriba de un carrito abierto que nos lleva a un nivel un poco más elevado  donde se encuentran todo lo antes mencionado más la protagonista del momento, la gran Cruz de concreto, que nos ofrece una vista panorámica increíble de 360 grados donde la mirada puede perderse en un horizonte entre el cielo y la selva. 
Luego de un recorrido en dicho carrito corto ascendemos la parte superior de todo el Parque donde se puede visitar el anfiteatro al aire libre y disfrutar del momento, sacar fotos para la posteridad y luego elegir entre dos de los senderos temáticos. La primera senda, dedicada a interpretar la naturaleza y el segundo es un itinerario religioso de siete estaciones dedicadas a la oración y la reflexión. Luego de tan lindo recorrido llegó el momento de degustar platos típicos de la cocina misionera  en forma de platos gourmet con ingredientes típicos en el restaurante dentro de dicho parque apreciando a su vez el ambiente selvático alrededor nuestro.  El simple recorrido es ya un excelente experiencia para despejarse mentalmente y físicamente. Recomendado.  

Griselda Seewald
Profesora y traductora de inglés

El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina