“Era bueno, pero quería matarse, lo intentó mil veces”

Miércoles 21 de agosto de 2019 | 00:05hs.
Marisa Duarte (31). | Foto: Franco de Olivera
En la jornada de ayer el Tribunal Penal Uno de Eldorado empezó a juzgar la responsabilidad de Marisa Duarte (31) por la muerte de su pareja Cristián Hugo Ayala (32), quien fue hallado muerto en el alquiler que ambos compartían en el kilómetro 7 de la Capital del Trabajo. 
El crimen ocurrió la tarde del 14 de diciembre del 2017 y la acusada en su momento señaló que se estaba bañando y al salir encontró a su pareja ahorcada. Sin embargo, los efectivos policiales y judiciales que intervinieron en la escena descubrieron que la víctima tenía una herida punzocortante en el pecho y un corte en la oreja.
En la víspera, Duarte, que ya tiene sobre sus espaldas una condena por homicidio, decidió dar su versión de los hechos y mantuvo su coartada: dijo que su pareja se quitó la vida, dio detalles sobre su vida cotidiana y señaló que Ayala la celaba mucho, tenía problemas de adicciones e incluso conflictos por la venta de estupefacientes.
El juicio oral y público es llevado adelante por  los jueces Atilio León, Lyda Inés Gallardo y María Teresa Ramos. En representación del Ministerio Público se encuentra el fiscal Federico Rodríguez.  
Sentada en el banquillo de los acusados, Duarte dio detalles sobre el día que ocurrió todo. Señaló que con Ayala tomaron mates, que después él limpió la casa y ella rastrilló el patio. También dijo que su pareja salió a hacer compras, volvió y se puso a cocinar, momento en el que la dueña del alquiler llegó al lugar para cobrarle. 
En ese momento se produjo una discusión entre la víctima mortal y la locataria y, siempre según el testimonio de la enjuiciada, ella buscó calmar los ánimos. “Hablamos con la dueña por la plata del alquiler, Cristian discutió y yo le dije ‘bueno amor, listo ya, ya está’”, agregó. 
“Le dijo que venga con la Policía porque no tenía plata. Más tarde cuando terminó de cocinar, vamos a comer y me voy a enjuagar. Cuando salgo del baño estaba él; ya estaba en el piso tirado muerto”, detalló la acusada ante los jueces y la fiscalía. 
Consultada por cómo reaccionó cuando vio que su marido yacía en el lugar, desarrolló que “me tiré arriba, le respiré en la boca y pedí auxilio. No llevé en cuenta (sic) si respiraba o no, estaba muy asustada”. Después llamó a los vecinos, quienes la vinieron a asistir, le aseguraron que su pareja había muerto y buscaron que se tranquilice. 
“Mi marido estaba celoso y tenía miedo que salga a prostituirme a la calle con mi hermana porque ese día me puse vestido. Y cada vez que me vestía así me hacía escenas”, esgrimió sobre los presuntos celos de la víctima. Y agregó que “mi hermana se prostituía, yo no; yo quería hablar con mi hermana y él no me dejaba”.
Ante las consultas de los magistrados la mujer agregó que había bebido “vodka con baggio” y que en la casa tenían celular pero no funcionaba. Respecto de esto, los exámenes arrojaron que tenía 2,85 de alcohol en sangre, medición poco superior a la de la víctima, que también estaba ebria. Duarte también expresó que no escuchó nada cuando estaba en el baño porque la música en la casa estaba muy fuerte. 
Además le consultaron por qué creía que su esposo quería quitarse la vida, a lo que contestó: “Conmigo era muy bueno, pero quería matarse. Tenía una causa penal por robo y tenía miedo que me queda sola. Se craqueaba -por el consumo de crack- mucho, quería salir a robar y yo no le dejaba. Intentó miles de veces ahorcarse en la casa de mi hermana, en otro alquiler donde estábamos”.  
También desarrolló que su pareja vendía drogas y que le debía dinero a narcos paraguayos, insinuando que podría haberse tratado también de un ajuste de cuentas. Sobre la herida en la oreja de la víctima aseguró que se había producido dos días antes en medio de una pelea en la que le partieron una botella de vidrio en la cabeza. 

Los testigos
Luego de Duarte, llegó el turno de los testigos. Primero Juan Manuel Flores y después su esposa Andrea González. La pareja vive frente al alquiler donde ocurrió todo y dormía la siesta cuando la acusada llegó a pedir ayuda. Fueron los primeros en tomar contacto con la escena. 
“Estábamos con mi esposa y la señora viene a mi portón y pide ayuda porque su esposo estaba ahorcado. Le digo a mi hijo que llame al 911, veo sangre en el cuello, estaba boca arriba”, contó primero Flores. Señaló que constató que no respiraba y que después vino la ambulancia y la Policía “y se hicieron cargo ellos”. Describió que la presunta asesina tenía olor a alcohol  y que el acusado estaba sin remera. 
“Ingresamos al domicilio y vemos atrás al muchacho Cristián tirado en el suelo. Lo que veo enseguida es sangre en su oreja izquierda y mucha sangre en el pecho”, agregó González. La testigo también dijo que la acusada le decía 'por qué me dejaste' al cadáver. 
“Ella le limpia la sangre del pecho y vemos que tiene una herida, fue muy difícil el momento. Marisa lloraba e intentaba ayudar a su marido y en un descuido veo que estaba con el cuchillo en el cuello; le llamo a mi marido para que ayude y ahí viene un oficial y se hace cargo”, agregó. Cuando le consultaron, señaló que no sabía cuál era la intención de la acusada. 
La mujer también habló sobre la convivencia de la pareja: “Noches anteriores escuchamos que desde la casa de enfrente venían gritos bastantes fuertes. Ella le decía 'por qué no te matas, matate y me vas hacer un favor' y él le contestaba que se iba a ir pero no se iba a matar. Como que había golpes, empujones, improperios, no sabíamos qué hacer”. Sin embargo, señaló que fue la única vez que escuchó una pelea.
El debate continúa hoy a las 8.30 con más testimoniales.

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