El fenómeno de las trillas

Domingo 25 de agosto de 2019 | 10:20hs.
Pablo Lizarraga

Por Pablo Lizarragadeportes@elterritorio.com.ar

En los últimos años se hizo habitual que, un domingo cualquiera, un tramo de una ruta o la avenida de una ciudad se corte un rato para ver el paso del malón de motos que forman parte de una trilla rumbo a algún sendero, picada o camino vecinal. Es que el fenómeno de las trillas hizo base en Misiones y va creciendo a pasos agigantados en cada una de las localidades de la tierra colorada. La trilla es una actividad de senderismo que se realiza arriba de una moto, un cuatriciclo o los UTV (vehículos de recreo/ocio y/o trabajo que suelen tener tracción a las cuatro ruedas, aunque no necesariamente).
El fin no es competir, sino poder disfrutar de realizar el recorrido en un terreno sinuoso, con muchos obstáculos y plagado de naturaleza, acompañado por amigos, familiares y un ambiente de camaradería.
Es un fenómeno que contagia más adeptos al momento de conocer de su existencia. “La trilla es imposible contarla, hay que vivirla, es una experiencia única”, reconocen los participantes.
El amor por las trillas en el monte o en la selva llegó a la provincia, como otras tantas tradiciones, desde Brasil, donde hay miles de fanáticos que cada fin de semana salen a recorrer los montes del vecino país en motos.
Corupá, ubicado a 550 kilómetros de la frontera con Misiones, es considerado la cuna de la trilla en Brasil y hoy vive de lo que gastan los motoqueros en cada edición del Bananalama, un encuentro que se transformó en la trilla más concurrida del mundo, según el Libro Guinness de los Récords.
En Misiones, la selva, los montes y las serranías son lugares excepcionales para el desarrollo de una actividad que ya convoca a participantes de todas las localidades.
Motoqueros de Paraguay, Brasil y de toda la Argentina recorren los paisajes y la topografía única que entrega cada localidad misionera.
Un claro ejemplo del crecimiento de este fenómeno en Misiones es que una vez por mes se realiza una trilla por localidad y la de Leandro N. Alem, organizada por el grupo La Piara, fue seleccionada por los participantes de toda la provincia como la mejor del calendario 2018.
Hoy es la de mayor convocatoria y la que entrega los mejores premios. Prueba de ello es que en su última edición, que se realizó hace una semana y tuvo una espectacular largada en el kartódromo Ricardo Balbín, superó las 740 motos inscriptas, marcando un nuevo récord para una trilla en la provincia de Misiones.
“El fenómeno de las trillas de motos sigue avanzando y cada vez más gente busca pasar un fin de semana recorriendo lugares y paisajes con amigos o en familia, al aire libre, divirtiéndose y compartiendo la misma pasión arriba de una moto”, afirmó Wilson Caneppele, uno de los integrantes del grupo La Piara de Alem, quien dejó bien en claro la pasión que hay por las trillas de motos en la provincia.
Hoy en Misiones hay más de 20 grupos que organizan trillas en distintas localidades. Salvo en agosto, que se hace la de Leandro N. Alem, que es la más grande de la provincia, y en abril, que se realiza la trilla de San Vicente, se realizan casi dos trillas por mes en diferentes localidades.
Hay un calendario oficial de los trilleros y otro paralelo que busca ingresar al circuito oficial. El calendario 2020 ya fue dado a conocer en las redes sociales e indica que habrá encuentros en San Pedro (Trilleros del Moconá), Campo Grande (Locos por el Barro), Dos de Mayo, San Vicente, El Soberbio, San Antonio, Cerro Azul (Los Guapos), Leandro N. Alem (La Piara), Alvear, Eldorado, Santa Ana (Trilleros Santa Ana), Bernardo de Irigoyen (Moto Grupo Sin Rumbo), Pozo Azul (Trilhero Pozo Azul) y Oberá (Los Piratas).
Además, hay encuentros que pelean por entrar al calendario, como es el caso de Jardín América, Caá Yarí (La Manada) y Aristóbulo del Valle, Andresito (Trilleros del Norte), que recién vienen realizando sus primeras trillas y buscan consolidarse.
Otros grupos realizan trillas libres, buscando picadas o senderos. Se reúnen un día y salen sin rumbo específico y con el solo objetivo de andar en motos en medio de la naturaleza y desconectarse de la ciudad o el estrés diario.
Los trilleros realizan sus recorridos de enero a diciembre, sin descanso. Hay para todos los gustos, con caminos anchos, en plena selva (Moconá), por chacras (en Alberdi se pasó por 47 chacras), con barro, entre arroyos y cascadas (San Vicente) o cerros (Santa Ana) y hasta de noche, como es el caso de la trilla de Dos de Mayo.
Los trazados tienen entre 50 y 70 kilómetros con diferentes grados de dificultad.
Más allá de estas vicisitudes, lo cierto es que Misiones presenta un contexto ideal para desarrollar esta actividad que llegó para quedarse y que presenta distintas aristas que se abordan en este informe.

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