El círculo del seguimos ganando

Domingo 25 de agosto de 2019

Por Hernán Madera La Política Online

Un pico de negación durante la guerra de Malvinas quedó simbolizado en la tapa de la revista Gente con el famoso "Estamos ganando". Inmediatamente fue superado por otro aún más negador: "Seguimos ganando". Ese punto tan alto de no aceptación de la realidad todavía no fue disputado, pero en cada desbarranque económico y político nos encontramos con nuevos seguimos ganando en miniatura. Estamos viviendo uno.
En algún momento entre febrero y marzo de 2018 el gobierno obtuvo la información de que ya no tendría más crédito externo. Argentina había quedado desnuda, otra vez.
Cómo lo que primó no fue aceptar la realidad, el 24 de abril de 2018 JP Morgan aprovechó para empalmar su detonación de la devaluación (cambiando sus Lebac por dólares) con el inicio del impuesto a la renta financiera. Somos tan periféricos y manipulables que estos capitales pueden arruinarnos y al mismo tiempo confundir el mensaje sobre qué nos hizo estrellar. Entonces, todavía se discute si el problema fue el endeudamiento alocado, una triste conferencia de prensa o un pequeño impuesto al sector financiero.
La devaluación del 50% generó una recesión y caída de todos -absolutamente todos- los índices socioeconómicos. La reelección estaba semimuerta. Allí comenzó el seguimos ganando de Cambiemos.
El único dato novedoso de esta crisis argentina, comparada con las anteriores, era que Estados Unidos (a través del FMI) otorgó un préstamo enorme y bastante flexible para que la derecha local no cayera. Pero de no caer a reelegir había un enorme trecho. A ese trecho se le construyó un puente de falacias: las reelecciones no se pierden, los oficialismos siempre ganan, asistimos al fin del populismo, el gobierno es el mejor haciendo campaña, tiene la big data, bla bla.
"Mientras más grande sea la mentira, más gente la creerá" dijo Josep Goebbels. Y así fue. En mayor o menor medida todos caímos. Incluso Donald Trump y varios bancos del exterior que el lunes pos-Paso perdieron hasta mil millones de dólares.
Como afirma el politólogo Pablo Touzón, las negaciones argentinas se pinchan desde el exterior, no desde adentro. Por eso, tiene poco sentido analizar al detalle cómo fue que dentro del país se subestimó el voto económico. En un república donde cualquier negocio para ser rentable tiene que tener algún tipo de relación con el Estado (regulaciones, aranceles, licitaciones, subsidios, sobres, pauta, cargos) la explicación de qué pasó es lineal. Eso quería creer el gobierno que repartía la plata, eso quería creer el gran empresariado y eso quería creer la clase alta. Lograron que todo el resto también lo crea.
Hubo un semáforo amarillo para las encuestas y el análisis político. Fue la elección en la provincia de Vaca Muerta, Neuquén. Todos erraron, al punto que desde Cambiemos llamaron a votar por el MPN para que no gane el kirchnerismo. Pero el MPN volvió a ganar sin novedades a la vista. No se prestó atención a esta alerta. Ni el oficialismo neuquino se molestó en revelar qué había pasado (con una estrategia que incluía a Jorge Sobisch), porque el espíritu del Movimiento Popular Neuquino está muy bien reflejado en la frase sartreana "el infierno son los otros". Así se llegó a unas primarias nacionales pésimamente pronosticadas.
Entonces, mangueando al mundo llegamos hasta acá. ¿En qué momento estamos ahora? En el que nos dieron una patada y estamos suspendidos en el aire próximos a caer. Sigue primando la negación, entonces nos distraemos en medio de la destrucción. Si cambian el ministro de economía o si un candidato llamó a otro o le mandó un emoticón por WhatsApp. Pero hay cuestiones duras por resolver. Y ahí nos sirve volver a ese período que es la última dictadura y que es modelo para entender los puntos extremos de las crisis argentinas. Antes de irse, la dictadura tomó dos grandes medidas: una fue la autoamnistía, otra la estatización de la deuda corporativa. Ya en democracia la segunda pasó, la primera no.
La alianza entre el sector político PRO-UCR y el gran empresariado que duró estos cuatro años de Cambiemos parece tener el mismo destino. Unos Comodoro Py. Otros se están reuniendo con el candidato ganador mientras usted lee estas líneas.
Pero como estamos en democracia, no es tan fácil estatizar las deudas de los ricos e indexar las de la clase media como hicieron los militares con la circular 1050. Entonces, ahora se empieza primero por desindexar a la clase media. La situación es parecida a 2002, cuando se dejó de lado la utilización del CER, o sea, no se las actualizó por inflación, o sea, se licuaron todas las deudas.
Este es sólo un ejemplo de los temas realmente claves que deberán ser resueltos en los próximos meses. Estamos próximos al impacto con el suelo mientras la negación comienza a ceder, se va desacelerando la viralización de memes y aumenta lo que hay detrás. Miedo, mucho miedo.

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